domingo, 12 de julio de 2009

JULIO PUCHE ASPIRA AIRES REMOTOS

IX
Hoy están de suerte.
La fragilidad.
La mirada de mi niño.
La paranoia del desaplicado,
la desidia de los estudiantes
me ponen bajito,
a ras de las flores,
espumean metáforas.
Arden las parábolas de
Célestin Freinet,
recuerdo la historia
de Paulo Freire
sobre la experiencia:
ese cuaderno marchito.
Esos locos versos de Miguel james.
Las cachetadas discursivas de Berta Vega
para despertarnos del espasmo,
para enderezarnos la joroba del desgano.
«Hoy están de suerte,
vine a conversar de poesía»,
fue mi primera frase con las chilindrinas
de tercer año.
Miraban de reojo la nada,
mientras decía:
«Alimento del alma»
se rascaban la nariz.
Mientras decía:
«Revelación,
devastación de lo ordinario»
mientras decía:
«Esencia,
necesidad»
cuchicheaban.
Mi corazón lloraba en silencio
al saber el silencio que emergía:
pared de hielo entre nosotros.
Y los cuernos del fauno
hirieron mis sienes,
grité un grito forzado,
ominoso terrible,
chocó en mi costillar. Retumbó, no hubo salida.
Quise decirles:
«Deben mirar más allá de sus narices»,
pero dije:
«Investiguen las figuras literarias».
Quise decirles:
«Se las están cogiendo sin darse cuenta»,
pero dije
misericordiosas explicaciones
sobre el rol del estudiante
y su hambre de conocimiento;
las llamé flores,
las llamé frutas
las llamé colores;
a la orilla se agotan huyéndole a las olas.
Mientras decía:
«Buceen a las profundidades de la idea»,
las salvó el campanazo del recreo.
Caminé lejos de la escuela
fumando un cigarro matutino,
valoré mi memoria,
egoísta saboreé mis reminiscencias literarias,
con las que había preparado
mi ejercicio de maestro.
Pero cada quien expulsa
su fragilidad como quiere,
así que las dibujé:
duendas ratoneras,
infernadas sirenas.
Y el Tinieblas volvió a recorrer
las calles amarillas
que me llevaron
al feroz día,
a la soleada mañana,
a los pesados alimentos,
al devorar de lo cotidiano,
al engorde parcial de la rabia,
al regocijo del
amor,
a la casa y la cama,
al pan y los libros,
a la madrugada y la reflexión,
al importante mundo de la nada,
lejos de los alucinados sueños
de Hesnor,
lejos de la diversidad de tiempos
como universos,
lejos de la imagen críptica y el difícil concepto.
Nadando en el aroma del café,
destejiendo la voz de mi amada
que me cuenta su día, mientras el
mío espera, como la venganza
agazapada y fría, su hora de
vocear entre
el papel, el tachón y el grafito:
El exalto de lo esencial,
también la nadería.
Muere el poeta.
Nace el educador.
Nace el poeta.
Muere el educador.
Paulatina.
Alternamente.

Último poema de De aires remotos y otros poemas, libro inédito de Julio Puche.

I
En memoria a Lydda

El ángel pasó con el alma de ella en brazos
regresando la imagen a la tierra,
esparciendo al poema sobre el patio y los matorrales.
Murió la carne, quedaron las palabras.
En el desorden de la casa brillarán
presentidas las manos:
Ordenando el polvo,
a las polillas,
a las hormigas correr por las grietas
y a los tuqueques cantar por las tardes.
Estará el coro de bichos profiriendo la elegía.
Querrán irse las flores, los helechos,
a buscar el abono de las colillas en otro
patio, en otro macetero.
Las pastillas serán planetas desérticos en el pastillero.
La cigarrera, un reservorio de hongos en la mesa.
Los libros: la tumba, el abismo en la biblioteca,
detrás de los silencios y las telarañas.
La ropa será un bulto triste en la esquina del cuarto
como un muñeco informe escondiendo su rostro, sollozando.
El olor humano se pegará a las rendijas desesperado,
a los baúles se atará como cartas de amor perfumadas.
Aunque los fantasmas acabarán por asfixiar
a todo lo que parezca palpitar, erizarse, sentir
al rastro que quede aún de memoria,
ellos tomarán su sitio en la mesa,
arrastrarán la taza de café a sus labios,
tenebrosos, sonrientes; con un sorbo sellarán la victoria.

Julio Puche

2 comentarios:

Flores de su pena dijo...

Me gusta

cano dijo...

es una sentida y diáfana alegoría al poema como catársis y como luz. me maravilla saberme conocedor de esas historias que duelen cuando se quiere mostrar el universo y su envés y la audiencia sólo piensa en hurgar lo nimio. duele y y se deja filtrar en la alegría este primer texto de julio puche. es bueno seguir desafiando la mediocridad estimados.. y no perdernos en laburos que nos descolocan de lo vital. se les lee que es casi como decir: se les quiere. seguir desfaciendo entuertos es la tarea!!!